Las víctimas de la violencia de género deben ser tratadas como testigos cualificados de las agresiones

Las víctimas de la violencia de género deben ser tratadas como testigos cualificados de las agresiones

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha dictaminado que tratar a las v√≠ctimas de la violencia de g√©nero como testigos en el proceso penal ‚Äúdesnaturaliza su verdadera posici√≥n puesto que la v√≠ctima no s√≥lo ha visto un hecho y puede testificar sobre √©l, sino que tambi√©n es sujeto pasivo del delito, y su categorizaci√≥n probatoria est√° en un grado mayor que el mero testigo ajeno y externo al hecho‚ÄĚ. Por otra parte, aplica la perspectiva de g√©nero y confirma la condena a 14 a√Īos y 8 meses de prisi√≥n impuesta a un hombre que viaj√≥ desde otra ciudad a la casa de los padres de su expareja, que hab√≠a cambiado de domicilio tras denunciarle por malos tratos, con la intenci√≥n de matarla.

El tribunal considera que, en estos casos, la víctima se encuentra procesalmente en la situación de testigo, pero a diferencia del resto, es víctima y ello debería tener un cierto reflejo diferenciador desde el punto de vista de los medios de prueba. La Sala explica que este problema no se resolvió en la Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la víctima del delito, donde se pudo hacer una modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que habilitara una especial y privilegiada posición de la víctima del delito desde el punto de vista del proceso penal. Sin embargo, prosigue la Sala, se limitó a fijar la división entre víctima directa e indirecta.

La sentencia, con ponencia del magistrado Vicente Magro, considera relevante conceder una posici√≥n procesal a la v√≠ctima al margen, o por encima, de la mera situaci√≥n de ‚Äútestigo‚ÄĚ en casos de cr√≠menes de g√©nero en los que se enfrentan a un episodio realmente dram√°tico, como es comprobar que su pareja, o expareja, como aqu√≠ ocurre, toma la decisi√≥n de acabar con su vida, por lo que ‚Äúla versi√≥n que puede ofrecer del episodio vivido es de gran relevancia, pero no como mero testigo visual, sino como un testigo privilegiado, cuya valoraci√≥n es valorada por el tribunal bajo los principios ya expuestos en orden a apreciar su credibilidad, persistencia y verosimilitud‚ÄĚ.

Ello no quiere decir, precisa la Sala, que la credibilidad de las v√≠ctimas sea distinta del resto de los testigos, en cuanto al valor de su declaraci√≥n, aunque el tribunal s√≠ podr√° apreciar y observar con mayor precisi√≥n la forma de narrar c√≥mo ocurri√≥ el hecho por haberlo vivido en primera persona y ser sujeto pasivo del delito, sus gestos, sus respuestas y su firmeza a la hora de atender el interrogatorio en el juicio con respecto a su posici√≥n como un testigo cualificado que es, al mismo tiempo, la v√≠ctima del delito. En este punto afirma que la circunstancia de que entre autor del delito y v√≠ctima haya existido alg√ļn tipo de enfrentamiento, o haber sido √©sta sujeto pasivo de otros hechos delictivos precedentes, no debe conllevar que se dude de su veracidad. Tampoco ser√° un elemento negativo hacia la v√≠ctima la circunstancia de que haya tardado en denunciar hechos de violencia de g√©nero.

Medidas de autoprotección de la víctima y victimización de los hijos

La Sala aplica la perspectiva de g√©nero a este caso en que la v√≠ctima tom√≥ ‚Äúmedidas de autoprotecci√≥n‚ÄĚ, cambiando de domicilio, despu√©s de presentar una denuncia por un delito de malos tratos a su pareja, que ten√≠a una orden de alejamiento. Esta medida, a√Īaden los magistrados, evidencia la situaci√≥n que sufren muchas v√≠ctimas de malos tratos que hasta se ven obligadas a cambiar su residencia ante hechos de este tipo, lo que afecta tambi√©n a los menores que cambian su habitaci√≥n, costumbres y amigos. Ello supone, explica la sentencia, una ‚Äúvictimizaci√≥n de menores‚ÄĚ por il√≠citos cometidos sobre su madre y por parte de sus propios padres, lo que evidencia lo complejo de un fen√≥meno que obliga a las v√≠ctimas a adoptar ‚Äúsituaciones de huida‚ÄĚ de su hogar y desplazarse a vivir con sus padres ‚Äďcomo en este caso- o a otra localidad, residencia, o con amigas.

La Sala indica que hay que tener en cuenta la perspectiva de género que debe presidir estos casos que se diferencian claramente de otros actos de atentados contra la vida de las personas, ya que contra quien se atenta es contra su propia pareja, expareja, madre en muchos casos de sus propios hijos, como aquí también ocurre, lo que obliga a reflexionar en el drama y sufrimiento de las mujeres, pero también de los hijos que ven como sus propios padres toman la decisión de acabar con la vida de sus madres, convirtiendo a los hijos en víctimas de estos hechos.

Pero, adem√°s, el tribunal concluye que este caso tambi√©n puede considerarse desde una perspectiva de g√©nero ante la forma de ocurrir los hechos en el ataque del hombre sobre la mujer que es su pareja o ex pareja, y con un mayor aseguramiento de la acci√≥n agresiva que reduce la capacidad de defensa de la v√≠ctima, como ocurri√≥ aqu√≠ con un ataque sorpresivo en su propio hogar, o en el de sus padres, con una aparici√≥n sorpresiva de su expareja con una escopeta y con clara intenci√≥n de acabar con su vida. Por ello, aprecia que concurre la alevos√≠a, ya que el recurrente intent√≥ acabar con la vida de su expareja y a sabiendas de que all√≠ estaba su propio hijo, lo que agrava a√ļn m√°s el escenario criminal y la percepci√≥n que esa escena le supone y le supondr√° para toda su vida al menor, lo que agrava el acto y la perversidad de su ejecuci√≥n.

Hechos probados

La Sala desestima el recurso de casaci√≥n interpuesto por el condenado contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante que le conden√≥ a 14 a√Īos y 8 meses de prisi√≥n por los delitos de asesinato en grave de tentativa, con la agravante de parentesco, de quebrantamiento de medida cautelar, de allanamiento de morada y de tenencia il√≠cita de armas.

Los hechos ocurrieron el 10 de noviembre de 2015 cuando el recurrente, que ten√≠a una orden de alejamiento de la v√≠ctima, recorri√≥ en coche m√°s de 450 kil√≥metros ‚Äďdesde Belmonte de Graci√°n (Zaragoza) hasta El Altet (Alicante)- con cinco cartuchos, un pasamonta√Īas y una carta en la que explicaba los motivos de su actuaci√≥n y la intenci√≥n de acabar con la vida de la que hab√≠a sido su pareja. La mujer, que viv√≠a con sus padres en El Altet tras denunciar al recurrente por un delito de malos tratos, recibi√≥ una llamada desde Calatayud en la que le alertaban de que el acusado hab√≠a salido de viaje. Por ese motivo, esa noche se qued√≥ a dormir con sus padres en la casa principal y no en la de invitados donde sol√≠a quedarse con su hijo.

El recurrente salt√≥ la valla de la finca, cogi√≥ la escopeta de su suegro y esper√≥ a que su expareja saliera de la casa. Cuando sobre las 7.50 del d√≠a 11 de noviembre de 2015 entr√≥ a la casa de invitados a recoger ropa, la mujer not√≥ algo extra√Īo y, al darse la vuelta, vio al condenado con un pasamonta√Īas0 y enca√Īon√°ndola con la escopeta. La mujer cogi√≥ con las dos manos el ca√Ī√≥n de la escopeta, desvi√°ndolo hacia arriba, y sali√≥ corriendo hacia la casa principal mientras gritaba que llamaran a la polic√≠a. El acusado sali√≥ corriendo detr√°s de ella diciendo ‚Äúte mato, te mato‚ÄĚ. Le apunt√≥ por la espalda y le dispar√≥ en el gl√ļteo y en la espalda. A trav√©s de la ventana que daba al exterior, el hijo de ambos presenci√≥ parte de los hechos. Con la ayuda de sus padres, la v√≠ctima logr√≥ refugiarse en la casa y, aunque se dio a la fuga, el acusado fue detenido en Elche.

(Fuente: economistjurist.es)

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